En este apartado no pretendo ni quiero castigaros ni aburriros; para eso ya sois libres de leer las entradas del blog e ir conociendo un poco mi mundo.
Tan solo quiero poneros en antecedentes sobre mí y de dónde vienen mis aficiones y pasiones; de este modo el trato es más personal – ya nos conocemos – y te puedes hacer una idea de qué te vas a encontrar en el blog, que es muy personal.  En esta vida todo lo es.

Casco balfonek

 

La tierna infancia.

Tranquilos que no cunda el pánico.

Empiezo tan atrás porque casi todas las aficiones, por no decir todas, provienen de esta época; lógicamente agravadas por el paso de los años.

Nací en Ávila, tierra fría y seca que forja gentes de igual apariencia – como cualquier castellano que se precie -; pero no os olvidéis, las apariencias engañan.
Ciudad amurallada por excelencia, de pocas oportunidades profesionales; en las que fraguar una amistad no es cosa de dos días, pero dónde una amigo, es para siempre.
Parte de mis mejores amigos son abulenses, aunque cada vez queden menos residiendo en la ciudad por causa de la ausencia de trabajo.

El mundo del motor.

El mundo del motor siempre ha estado presente en mi vida.
Gracias y por culpa de mi abuelo materno, el cuál era mecánico de vehículos, principalmente camiones, pero no hacía ascos a nada.

rally circuito Jarama 90
Por otro lado, gracias a mis padres, que me hacían madrugar los fines de semana – con mucho gusto todo hay que decirlo -, para ir a ver un rally, una subida a un puerto, una carrera urbana o, con mucha suerte, una escapada al Circuito del Jarama para ver alguna prueba.
El “esnifar” tantos vapores de gasolina y aceite o el olor a ferodo, han maracado gran parte de mi vida.
De hecho no puedo evitar recordar escenas de niñez con esos olores, o pensar en la comida estrella de los días de rally, o los “Brincos”, los “Bravos” o “The Beatles” sonando en el radio cassette del coche de camino o regreso del evento de turno.

Cacharreo.

Desde que tengo uso de razón, siempre me ha gustado lo que yo llamo el “cacharreo” y que tantas veces me veréis escribir.
Es casi una forma de vida. Modificar o intentar arreglar algo – sí, no siempre se consigue arreglar pero siempre se aprende algo – ha formado parte de mí desde muy niño. Recuerdo pedir como regalos por Navidad o mi cumpleaños, una caja de herramientas, un alicate o un cepillo de carpintero. Por desgracia la fiebre por las herramientas tampoco se ha diluido con el tiempo, todo lo contrario, es una enfermedad que se agrava con el paso de los años.

Meccano 3
Podéis imaginar que uno de mis juguetes estrella (obviando un puñado de tablas, un martillo y puntillas), era un Meccano. Ideaba y construía mil y un “invento” para después volver a empezar.

Comienzos tras el manillar y el volante.

Tuve la enorme suerte, de tener acceso a un kart de 80cc que tenían mis primos. Aún recuerdo las primeras veces, en el descampado de un campo de fútbol, la adrenalina y las sensaciones de lo que a mí me parecía una velocidad endiablada al volante de aquel kart rojo con asiento de plástico.

primer casco

Sin abandonar la suerte, me compraron una moto de cross – con bastante uso a sus espaldas – a los 9 años, con la que no me cansaba de quemar gasolina por el campo. Aprendí por el método “duro”, cada vez que me caía me volvía a levantar. El tesón y, en muchas ocasiones, la cabezonería se debió de forjar en esta época.
Cualidad y defecto que aún conservo. Hay quién dice que se acrecienta con el tiempo.

Unos y ceros.

Por último, empezó mi afición a la informática, pasando desde un Comodore 64 al principio hasta el primer PC, un flamante 286.


Adolescencia y rebeldía.

Para mí ambas palabras van tan unidas que son casi sinónimos. Época de cambios en todos los sentidos en los que había que explorar las nuevas opciones de la vida.

El mundo laboral.

La primera incursión en el mundo laboral fue en esta época. Aprendí que hay que trabajar duro para conseguir las cosas y, aún más importante, que nunca se puede dejar de aprender ni tener “hambre” por el conocimiento.

Entre libros.

En esta época nació mi afición a la lectura.
La literatura fantástica que tanto me entretenía, me forzaba a imaginarme mundos, seres y artefactos “imposibles” de ver en el mundo real.
Por otro lado, el oscuro mundo de las religiones, mitologías y filosofía de culturas pasadas también me hipnotizaba durante horas y horas.

Que la música no pare.

rock

La música, importante en mi vida, dio un periplo por varios estilos, hasta que encontré el Rock y el Metal, los cuales prevalecen a día de hoy.

Del dibujo a la fotografía.

También descubrí que aunque no sabía dibujar las cosas tal y como se veían, sí era capaz de simplificar todo en un conjunto de líneas que rápidamente veía en mi mente. De esta forma el mundo del diseño llamaba a mi puerta.

Por último y para cerrar ciclo, descubrí que gracias a la geometrías de los objetos, era muy sencillo entender la fotografía urbana y de paisajes.
Esto no fue un descubrimiento fortuito, siempre me llamó la atención. Recuerdo coleccionar fotografías de reportajes y anuncios después de que mi padre hubiese terminado con la publicación de la revista dominical del periódico.

río tera
Gracias a un curso de fotografía en el instituto dónde estudiaba, descubrí que yo podía plasmar mi forma de ver las cosas sirviéndome de la fotografía.


Punto de inflexión.

Este llega a mi vida con la mayoría de edad.

Sed de conocimientos.

Me voy a “tierras desconocidas” a estudiar I.T.I. en Mecánica a Valladolid, lejos de todos y todo lo conocido para mí hasta el momento.
Aquí reafirmo que me gusta más la práctica que la teoría, por lo que decido abandonar la carrera tras el primer año, para volver a Ávila y estudiar un C.G.S. en Producción por Mecanizado.

Tras acabarlo y ver que profesionalmente no había demasiadas salidas por mi entorno, decidí estudiar otra de mis aficiones, la informática.
A si que cursé el C.G.S. en Desarrollo de Aplicaciones Informáticas.

¡Al sur!

Antes de finalizar el último curso del C.G.S., me surgió un contrato como tornero-fresador en Sevilla.
Con dos días para aceptar el trabajo, hice la mochila y me vine a Sevilla a la aventura de lo desconocido, dónde resido y trabajo actualmente.

Campus Party.

Lian Li V600A Balfonek

Durante años uní la afición al “cacharreo” con la informática, realizando trabajos de modding *, asistiendo a la ya extinta “Campus Party” *, dónde mostraba mis trabajos, impartía talleres y, lo más importante, hacer buenas amistades con gente que compartía buena parte de mis intereses y aficiones.


Presente.

A día de hoy, sigo trabajando como tornero-fresador, ya con bastantes años de experiencia.

Continúo formándome y aprendiendo todo lo que puedo, afrontando nuevos retos y dando solución a los problemas que surgen.

Durante los años se han acrecentado y refinado mis gustos y aficiones; también los defectos, no nos engañemos.
Podéis sufrir y disfrutar, a partes iguales, de ellas en el blog.

Transformaciones, preparaciones y “café”.

sesión rábida moto kacerwagen
Fotografía realizada por nFoco Digital

Me topé con aquello que llamaban “Cafe Racer” * y el mundo de las transformaciones de las motocicletas, eso a lo que yo llamaba “cacharrear” y me perdí…
De ahí nace mi ” pasión” por fabricar piezas para motocicletas principalmente.

Y con el tiempo me ha llevado a crear este sitio y brindar la posibilidad de dar a conocer mis trabajos.


Agradecimientos.

El 40% de “Balfonek” ha sido forjado durante más de 18 años, por aquella persona que me soporta en mis días malos, me aguanta en los buenos y, lo más importante, me apoya en mis locuras del día a día.

¡Gracias por estar ahí!


* Fuente: Wikipedia