Hace unas semanas, después de casi un año, charlaba con el que una vez fue cliente y ahora amigo Ramón sobre la vida con una cerveza en la mano.
Entre mucha cosas, hablamos de lo que agradezco leer de vez en cuando su blog «+Holy Iron+«, en lo que desde su enfoque personal, acomete sobre sus experiencias al enfrentarse a los problemas que se le plantean con su empeño del llamado DIY («hazlo tú mismo») aplicado a los hierros y todo lo que ha aprendido en estos años y el resto de lectores con él. Por lo general cuál no es el mejor camino a seguir para hacer cualquier cosa en el taller, pero es un aprendizaje que enseña más que los libros.
Le describía lo que añoro esa época en que todo se compartía en foros por el mero hecho de ayudar al prójimo o desahogarte mientras escribes o, por qué no, reírnos todos de la tontería o barbaridad que habías hecho.

También hablamos sobre mi situación y me «empujó» moralmente a recuperar aquellas cosas que siempre me habían gustado desde hace tiempo y que por las prisas o autoexigencias de la vida uno va dejando de lado o convirtiendo en una obligación y pierden su esencia.
Sobre estas últimas es en lo que se convirtió este blog, una obligación de mostrar el proceso a seguir de la creación de las piezas que diseñaba y fabricaba, por el mero hecho de dar a conocer todo el trabajo y proceso que conlleva, pero desarraigando la parte que me impulsaba hace años a escribir cada fin de semana unas líneas en el blog personal que mantuve durante años. Lo hacía simplemente porque me gustaba, independientemente de que sabía que eran cuatro los que se molestaban en leer el título y un par de incondicionales que leían las «tonterías» semanales sobre las que escribía.
Ahora mismo estoy inmerso en reencontrarme con aquellas cosas que disfruto, sin prisas, sin presiones, sin tener que agradar a nadie ni tener «cuidado» de molestar.
Si el blog termino siendo algo impersonal, perdió todo el sentido. Es como escuchar música que no te desagrada pero que no es la que verdaderamente te gusta, no la disfrutas, simplemente «quemas» tiempo sin darte cuenta y, por desgracia, esto de la vida es muy corto para andarnos con tonterías, intentando no ofender, no molestar, no siendo nosotros mismos…
Esa hora de cerveza al sol después de tanto tiempo, hablando de «nuestras mierdas«, despertó esas ganas de volver a escribir cuando me apetezca, sin que tenga que tener una finalidad más allá del placer que me produce el escribir unas líneas.
Por ello, ¡gracias Ramón!.

En esta muerte en vida por la que siento que voy navegando, sigo buscando el rumbo a seguir después de haberme perdido hasta el punto de casi naufragar, intentado aprender a luchar por no ser un muerto viviente y disfrutar de las oportunidades de la vida.